miércoles, 22 de abril de 2009

"brains in a vat"

De haberlo hecho diferente, lo irreversible estaría ahora al revés. Pero ya es muy tarde, ya nada se puede cambiar. Lamentablemente, el mundo ni se presta para dar marcha atrás ni es susceptible a las voluntades imaginativas.
¿O, si?
Surge una protesta en una esquina remota de mi mente. Una idea polvorienta, adquirida no se cuando y con el tiempo olvidada, afirma que si. Rápidamente, se apodera de mi pensamiento y se manifiesta con increíble claridad. En mi mente solo se oyen 4 palabras:
brains in a vat.”
La realidad es lo que la hagas. Sobre mi cae un estado de euforia como cual jamás antes he sentido y sobre mi corazón desolado cae nuevamente la esperanza. En estos momentos Descartes es mi persona favorita, claro, después de ti.

Con toda onza de mi ser,
con toda mi persona, con hasta la piel,
deseo que esto sea verdad,
que la seguridad que siento no sea,
simplemente
una decepción cruel,
como las que frecuentemente le hace la mente
a un corazón crédulo,
esperanzas que se deshacen como si fuesen papel,
papel que abandonan al la lluvia caer.

Cierro los ojos. Te visualizo, hermosa como eres, junto a mi, caminando en lo que podría ser un jardín. Decidiendo que lo es, le pinto flores, sin determinar de cual tipo son, pues, no conozco cuales son tus preferidas. Entonces, implementando toda la fuerza extraña, mística, pensativa y poderosa que tiene mi “brain in a vat,” intento hacer mi visión realidad.

Cuento, uno, dos, tres...
y, aun no te beso,
no te acaricio,
no te nada mas que lo que ya hago,
que es solo contemplarte.

Pero, al menos, sumergidos en un mundo dibujado con palabras,
tendremos nuestro rendevouz imaginario.

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